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19 noviembre 2015 4 19 /11 /noviembre /2015 17:00

Recreación artística de la colisión entre Theia y la Tierra

La teoría más extendida sobre la formación de nuestro satélite se basa en un gran impacto planetario ocurrido hace unos 4500 millones de años. Todavía quedan muchas incógnitas por desvelar pero lo que cada vez parece más seguro es que por aquel entonces un planeta en formación, al que llamamos Theia, entró en rumbo de colisión y terminó encontrándose con la incipiente Tierra.

Theia era un pequeño cuerpo rocoso situado en órbita estable en uno de los puntos de Lagrange. En un principio aquella situación no representaba ningún peligro para los vecinos que giraban en sus cercanías. Sin embargo, mediante el proceso de acreción, Theia comenzó a crecer hasta llegar aproximadamente al tamaño actual de Marte y aquel incremento de masa hizo que las fuerzas gravitatorias también aumentaran, sacándolo de su tranquilo equilibrio y situándolo en camino de chocar contra la Tierra.

Aquel impacto de trenes dejó flotando una gran nube de material que terminó concentrándose en un anillo, similar al que podemos ver en Saturno, y que fue el origen de nuestra luna.

Ahora, un nuevo estudio publicado esta semana en Nature Geoscience parece indicar que en aquel gran choque que formó nuestro satélite, la Tierra se llevó gran parte de las moléculas de agua presentes en el anillo de materiales que rodeaba el planeta.

Hasta el momento se pensaba que la Luna no adquirió agua en aquel momento porque el calor procedente de la colisión la había evaporado, sin embargo el estudio realizado por la sección de Ciencias Planetarias del Southwest Research Institute de Colorado, afirma que la mayor gravedad de nuestro planeta impidió que una gran cantidad de agua escapase y la terminó trayendo a nuestra superfie.

Los resultados se han obtenido mediante la utilización de simulaciones dinámicas y térmicas realizadas por ordenador, combinadas con el análisis de la composición química de las rocas lunares, y la conclusión que han presentado los investigadores en Geoscience es que la Tierra, debido a su mayor gravedad, se quedó con los materiales más cercanos de ese anillo, incluyendo las moléculas de agua, mientras que la Luna terminó atrayendo a los materiales más volátiles del exterior del anillo.

De esta manera, a pesar de que la composición de la Tierra y de la Luna es muy similar, existe una importante diferencia que se remonta a aquellos días y por la cual, nuestro satélite posee una corteza rocosa de unos 100 a 500 kilómetros formada con los materiales más alejados de aquel anillo, pero los materiales más cercanos, tales como el agua, el zinc, sodio o potasio, se quedaron con nosotros en la Tierra.

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Published by chaba
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