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20 agosto 2011 6 20 /08 /agosto /2011 09:02

Tengo que confesar que, al igual que muchos de vosotros, yo también tuve que frotarme bien los ojos cuando me encontré con este mismo titular en la web de la popular cadena de documentales Discovery Channel.

Hay que reconocer es realmente apropiado si tenemos en cuenta el estreno de la tercera entrega de la saga Transformer, en la que unos robots extraterrestres se dedican a atacar la Tierra desde el lado oculto de la Luna. No obstante, aunque lo sugiera, la noticia no hace referencia a naves alienígenas ocultas en alguna base secreta de nuestro satélite, sino que nos transporta a otro misterio astronáutico que llevaba sin respuesta desde hace más de cuarenta años.


La historia comienza el 06 de noviembre de 1966, día en que la sonda Lunar Orbiter 2 fue lanzada con destino a la Luna. ¿Su objetivo? encontrar los lugares más adecuados y preparar proyectos posteriores tan importantes como las Surveyor o el alunizaje de las misiones Apollo. Durante algo menos de un año, la sonda realizó un destacado trabajo enviando a la Tierra más de 600 fotografías en alta resolución de nuestro satélite. Tras llevar a cabo su misión, la Lunar Orbiter 2 fue lanzada contra la superficie lunar, estrellándose allí el 11 de Octubre de 1967.

Lugar del posible impacto Imagen NASA

Sorprendentemente, jamás se había sabido más de ella hasta que hace unos días otra sonda de la NASA, esta vez la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) ha captado lo que parece ser el lugar exacto (latitud 3ºN, longitud 119,1ºE) donde se estrelló su robótica pariente lejana. Se trata, por tanto, de una nueva alegría que nos llega procedente de la LRO, un descubrimiento fundamental a la hora de ampliar nuestros conocimientos sobre la Luna. Hay que recordar que, desde que se lanzara en 2009, la nueva Lunar Reconnaissance Orbiter y sus múltiples cámaras han recogido ya un material 100 veces mayor que todas sus homólogas precedentes.

Además, si algo distingue a la LROC (una de las más potentes cámaras instaladas en la sonda), es su capacidad de capturar imágenes con píxeles equivalentes a un metro y medio de superficie lunar, una dimensión lo suficientemente pequeña como para poder distinguir detalles nunca vistos antes, lo cual ha posibilitado este nuevo encuentro con su predecesora de los años sesenta.

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Published by chaba
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