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16 agosto 2011 2 16 /08 /agosto /2011 09:06

Una escena de «El origen del planeta de los simios»
Abc.es

En la primera escena de «El origen del planeta de los simios», la película de Rupert Wyatt recién estrenada, una chimpancé resuelve con increíble habilidad el juego la «torre de Hanói». Los resultados son ciencia ficción, pero la prueba no es muy diferente a las que los primatólogos plantean en laboratorios. Por pruebas similares se sabe que son las criaturas que más se asemejan a los humanos. Tienen conciencia de sí mismos, capacidad simbólica y cultura que transmiten de generación en generación; pueden aprender 300 palabras del lenguaje de signos e incluso nos superan en algunas habilidades.

Compartimos el 98% de los genes. Pero, como explica el doctor Israel Sánchez, del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, los homínidos dejaron los bosques para adentrarse en la sabana y se pusieron de pie, mientras los chimpancés siguieron siendo «cuadrípedos y arborícolas». Ahí está la clave. Cada uno perfeccionó un tipo diferente de locomoción muy específica y original, y posteriormente se produjo «un desarrollo cerebral distinto».

Un estudio publicado esta semana por el prestigioso investigador Tetsuro Matzusawa ha seguido el desarrollo del cerebro del chimpancé desde que nace y lo ha comparado con el humano, tres veces mayor. Los humanos desarrollan la materia blanca prefrontal de forma mucho más espectacular que los chimpancés, lo que les permite mayor desarrollo del lenguaje y habilidades de interacción social.

A pesar de esa desventaja, los primatólogos comparan la inteligencia del chimpancé con la de un niño de 2, 3 ó 4 años. En un experimento del Instituto Max Plank de Alemania, llamado el «cacahuete flotante», se entregaba a un grupo de niños de esa edad y a unos chimpancés una probeta con una nuez dentro y un vaso de agua.

A iguales condiciones, animales y niños alcanzaron aciertos similares. Pero no aprenden igual. Los niños imitan a los que saben, el mono improvisa con creatividad. Y en pruebas numéricas en las que está en juego la memoria visual, como recordar en orden la posición de números que desaparecen en una pantalla, incluso han obtenido puntuaciones superiores a las de ¡estudiantes universitarios!

Producir herramientas

Otro factor interesante reconocido en los chimpancés es que «producen herramientas para conseguir sus alimentos, incluso sin que nadie les haya enseñado, por un método de ensayo y error».

Estas herramientas van desde palitos para obtener miel o termitas hasta lanzas para la caza. Los investigadores del Max Planck demostraron que estos instrumentos podían ser multiuso, lo que requiere planificación. Y tienen cultura, algo que ya avanzó la famosa etóloga británica Jane Goodall tras convivir con ellos en África, unos conocimientos que se transmiten de madres a hijos. «Se han documentado 39 tradiciones entre distintos grupos de chimpancés en libertad relacionadas con la obtención de recursos, hábitos higiénicos o tipos de saludo»,

Pero, sin duda, la habilidad que más llama la atención es su destreza para aprender el lenguaje norteamericano de los signos. La primera en hacerlo fue una hembra,Washoe, que empleaba unas 300 palabras. Este lenguaje, aunque limitado y básico —«quiero una manzana» o «quiero jugar»—, forma frases correctas con sujeto, verbo y predicado.

Los investigadores dicen, además, que son seres sensibles y con personalidades distintas. «Son muy sociales, establecen vínculos emocionales muy fuertes, especialmente con las crías, y si están solos o aislados, enferman», explica Miquel Llorente, psicólogo y responsable de investigación de la Fundación Mona. El experto cree que se puede hablar de «amistad» y de «duelo» ante la muerte de un miembro del grupo, aunque reconoce que este punto es «controvertido».

Pero, ¿tienen conciencia de sí mismos? Muchos especialistas creen que sí, porque se reconocen en un espejo, y algunos les creen capaces de atribuir pensamientos e intenciones a otros seres, lo que se conoce como «teoría de la mente». Por eso, quizás, como nosotros, mienten.

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Published by chaba
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